El Transmongoliano: Un Viaje Épico de Ulaanbaatar a Pequín cruzando la Mongolia Interior

El Transmongoliano es mucho más que una ruta ferroviaria. Se trata de un recorrido que atraviesa algunos de los paisajes más vastos y ricos en cultura de Mongolia, la Mongolia Interior y China, conectando regiones donde conviven tradiciones nómadas, espiritualidad budista, desiertos infinitos y ciudades cargadas de historia. Viajar en este tren es entrar en el corazón de Asia, avanzando por miles de kilómetros que unen las estepas mongolas con los entornos urbanos y patrimoniales de Pekín.
El Transmongoliano: una odisea a través de Mongolia, la Mongolia Interior y China
¿Qué es el Transmongoliano?
El Transmongoliano es una de las rutas principales del gran corredor ferroviario euroasiático. En lugar de seguir el ramal clásico hacia el Pacífico, esta línea se dirige hacia el sur atravesando Mongolia y entrando en China por la Mongolia Interior antes de finalizar en Pekín.
A lo largo del trayecto, el paisaje cambia constantemente: planicies esteparias donde viven pastores nómadas, montañas sagradas, praderas protegidas y zonas desérticas que marcan la transición hacia el norte de China.
Desde su construcción en la década de 1950, el Transmongoliano ha sido un eje fundamental para el transporte entre Mongolia y China. A bordo, es habitual encontrarse con pasajeros locales, familias nómadas que viajan entre ciudades, comerciantes o estudiantes, lo que convierte el viaje en una ventana directa a la vida cotidiana de la región. Los vagones restaurante también reflejan esta mezcla cultural, adaptando los menús al país que se atraviesa en cada tramo del recorrido.
¿Cómo puede ser un itinerario típico?
Día 1–3: Pekín, punto de partida del Transmongoliano
La ruta puede comenzar en Pekín, una de las capitales más históricas y monumentales de Asia. La ciudad combina barrios tradicionales, áreas imperiales y zonas urbanas modernas. Entre sus lugares más conocidos destacan la Plaza de Tiananmen, la Ciudad Prohibida, el Templo del Cielo y los antiguos hutong.
Pekín permite una primera aproximación a la diversidad cultural del viaje, mezclando gastronomía, arquitectura y tradiciones locales antes de embarcar en el tren que se dirige hacia las extensiones abiertas de Mongolia.
Día 4–5: Rumbo a la Mongolia Interior
Al salir de China continental, el tren avanza por la Mongolia Interior, región donde se mezclan influencias culturales mongolas y chinas. Aquí aparecen las primeras praderas, templos budistas y paisajes característicos del norte del país. Las ciudades de la zona conservan mercados tradicionales, monumentos históricos y museos que explican la relación entre los pueblos nómadas y las grandes rutas comerciales de Asia.
Día 6 en adelante: Estepas y cultura de Mongolia
Al cruzar la frontera con Mongolia, el paisaje se abre hacia las famosas estepas. La vida nómada, las yurtas o ger, las tradiciones ecuestres y los templos budistas marcan el ritmo del país. El tren recorre regiones donde la naturaleza es protagonista y donde predominan pueblos pequeños, pastores y amplios espacios abiertos.
La llegada a Ulaanbaatar, capital mongola, revela un contraste entre modernidad y tradición, con museos, monasterios y áreas culturales que profundizan en la identidad del país.
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